
Desde la antigüedad se ha usado el alcohol para cocinar. Los chinos dejan macerar la comida en vino de arroz, los franceses y los italianos preparan, desde tiempos de los romanos, estofados con vino y los ingleses dejan macerar la carne de vaca en sidra o en cerveza desde la Edad Media.
Para que un plato tenga un toque especial no es necesario que esté bañado en alcohol, pues unas gotas de este bastan para resaltar su sabor. No tiene que dar miedo experimentar, pero tiene que hacerse con discreción: un buen vino tinto usado en lugar de vino blanco convertirá una delicada salsa blanca para pescado en una salsa rosa de desagradable aspecto. Por eso conviene tener unas pequeñas nociones sobre cómo usar correctamente el alcochol para cocinar.
