
Hace ya dos años que se inició una investigación por parte de la Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía para inspeccionar el etiquetado y la calidad del aceite de oliva virgen extra, tras observar en distintas grandes superficies la venta de aceite a un precio llamativamente muy inferior a lo que es habitual. Tras esta investigación se concluyó que de la totalidad de pequeñas y grandes superficies de alimentación de la provincia de Jaén, por otra parte principal productora de aceite, en la mitad de las investigadas se estaba cometiendo un fraude.
Y es que el aceite de oliva virgen extra es un producto que siempre está bajo sospecha para las autoridades sanitarias debido a la ya gran cantidad de irregularidades que han aparecido en distintas investigaciones. Fraudes por los cuales el mismo sector del aceite reclama a la administración que intensifique los controles, pues ellos mismos son los primeros en reaccionar contra estas infracciones.
