
Cuando se abrieron las reservas de la última edición de Valencia Cuina Oberta, tenía a dos restaurantes en el punto de mira: The Riff, y el Oleo. Del primero desaparecieron las plazas en el primer día, así que me decanté por el Restaurante Oleo para ir a disfrutar del menú del mediodía.
El local está situado en un lugar envidiable, muy cerca del puerto —aunque le da la espalda— y justo enfrente de las antiguas atarazanas de la ciudad, en una plaza amplia, tranquila y poco transitada.
Hay dos zonas diferenciadas, una en la entrada para tomar algo mientras esperamos la mesa y luego un comedor más resguardado del exterior, con una decoración moderna y agradable, con una iluminación muy cuidada.
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