Hacer merengue

El merengue es el resultado de batir claras de huevo a punto de nieve y añadirle azúcar. El resultado es una preparación dulce y ligera que se suele utilizar para la elaboración de bizcochos y magdalenas, como relleno de pastelería, o bien se hornea para obtener pastelitos.

Merengues

Imagen Tamorlan

Para obtener un buen merengue es fundamental que al separar las yemas de las claras no nos quede ni la más mínima cantidad de yema, ya que de se así al batir las claras éstas no subirían.

También es importante añadir el azúcar cuando las claras hayan subido, ya que si se lo añadimos al principio lo único que conseguiremos es que nos cueste más subir las claras.

Para saber si el merengue esta batido correctamente tiene que tener casi la misma consistencia que la nata montada. Si cogemos una cucharada del merengue y volcamos la cuchara y el merengue no se cae por si solo es que está perfecto.

En este momento se le puede añadir algún tipo de aroma como podría ser ralladura de limón, canela molida, coco rallado, almendra molida, etc. o bien colorantes alimentarios para darle tonalidades diferentes. Todo esto se suele hacer si se utiliza como relleno de tartas o pasteles o también si se hacen horneados.

Para hornear los merengues, primero hay que precalentar el horno a 190 grados.

Seguidamente, en una bandeja de horno con un papel vegetal, iremos colocando el merengue ayudándonos de una manga pastelera formando pequeños montículos separados entre sí por unos 4 cm. aproximadamente.

Una vez el horno esté caliente, lo bajaremos a 100 grados y los dejaremos hornear durante 90 minutos sin abrir el horno en todo este tiempo. Pasado este tiempo abriremos el horno, y dejaremos enfriar los merengues completamente dentro del horno.