
Dicen, quienes los ha comido, que los guisantes lágrima de costa son extraordinarios. Pequeños, que explotan en la boca dejando un sabor muy refrescante. Así se pueden definir estos guisantes que llegan a alcanzar los 200 euros el kilo.
Como todos estos ingredientes gourmet, se trata de una producción muy limitada y artesanal. Unos 150 kilos de producción que deben realizarse de una forma artesanal desde su cultivo hasta su manipulación. De hecho la recolección se realiza desde finales de marzo hasta el mes de julio y de cada kilo recogido se consiguen entre 80 y 90 gramos de guisantes perfectos para su uso.
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