Ya tenía yo ganas de hincarle el diente al pequeñín de Alvaro palacios (me refiero al modesto de los vinos de esta singular bodega, no vayan a tergiversar mis palabras, que no es que me esté metiendo con la estatura del bueno de Don Alvaro).
Camins del Priorat fue presentado a la prensa a bombo y platillo esta primavera: que si “puerta de entrada a los vinos del Priorato” que si “firme apuesta de la calidad a precios económicos para hacer frente a los duros momentos de crisis…”
Al final lo que sí deja claro el Camins es, parafraseando un popular anuncio de la tele, es que es un exponente claro de la generación de vinos NINI. Eso es NI Priorat, NI barato NI “na”.
Cuando un servidor ve la palabra Priorat en la etiqueta de un vino, indefectiblemente acuden a su imaginación cualidades del tipo de carácter, personalidad, raza, rotundidad… Epítetos éstos fuera por completo de la descripción del camins.
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