
Hay platos que merecen estar enmarcados, lástima que no sea posible.
Escuché contar a Carlos Arguiñano que cuando Paul Bocuse vino a España y le ofrecieron este guiso se zampó tres platos y a los postres dijo, más o menos, que esta receta debía representar a España por todo el mundo.
Yo lo único que sé al respecto es que cuando lo preparo en casa es la fiesta del plato único, eso sí, con un buen pan al lado por si hace falta mojar, y más que nada para dejar el plato listo para el lavavajillas, sin necesidad de limpiar previamente ningún resto.
Supongo que por su sencilla elaboración la mayoría de vosotros sabrá prepararlo, pero no me resisto a compartir nuestra comida del sábado.
Mis ingredientes:
- 1 cebolla, hoy morada
- 1 pimiento verde
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharita de pimentón dulce
- Guindilla (una pequeñita de cayena)
- 2 chorizos gallegos y un trozo de chorizo picante de Ávila.
- Patatas, he utilizado 5 que falaban galego.
- Agua, o caldo, sal y aceite.

Después de limpiar y picar la cebolla, el pimiento y los dos dientes de ajo, los he puesto a pochar en el aceite a fuego lento.

Cuando estaba bien pochadito he pensado, si lo trituro y lo paso por un colador el caldo quedará después más espesito y cremoso ¡Dicho y hecho!

Sobre la salsasofrito “escacho” las patatas, así decía Mami de las patatas que, cuando sin terminar de cortar, rompes los trozos. A continuación los chorizos también cortados de forma generosa.

Cubro todo, en este caso, con un caldo ligero que tenía en el frigo, la guindilla, el pimentón, la hojita de laurel, un poco de sal y a cocer a fuego lento unos 40 minutos.

De vez en cuando muevo la cazuela, en ningún momento remuevo el guiso con cuchara, de este modo las patatas no se rompen demasiado y asi van soltando su almidón, que unido a la salsasofrito han hecho un caldo gordo delicioso.

No quiero ni contaros lo que tendré que empezar a comer en cuanto terminen estas fiestas, pero sinceramente, que me quieten lo bailao.
Escuché contar a Carlos Arguiñano que cuando Paul Bocuse vino a España y le ofrecieron este guiso se zampó tres platos y a los postres dijo, más o menos, que esta receta debía representar a España por todo el mundo.
Yo lo único que sé al respecto es que cuando lo preparo en casa es la fiesta del plato único, eso sí, con un buen pan al lado por si hace falta mojar, y más que nada para dejar el plato listo para el lavavajillas, sin necesidad de limpiar previamente ningún resto.
Supongo que por su sencilla elaboración la mayoría de vosotros sabrá prepararlo, pero no me resisto a compartir nuestra comida del sábado.
Mis ingredientes:
- 1 cebolla, hoy morada
- 1 pimiento verde
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharita de pimentón dulce
- Guindilla (una pequeñita de cayena)
- 2 chorizos gallegos y un trozo de chorizo picante de Ávila.
- Patatas, he utilizado 5 que falaban galego.
- Agua, o caldo, sal y aceite.

Después de limpiar y picar la cebolla, el pimiento y los dos dientes de ajo, los he puesto a pochar en el aceite a fuego lento.

Cuando estaba bien pochadito he pensado, si lo trituro y lo paso por un colador el caldo quedará después más espesito y cremoso ¡Dicho y hecho!

Sobre la salsasofrito “escacho” las patatas, así decía Mami de las patatas que, cuando sin terminar de cortar, rompes los trozos. A continuación los chorizos también cortados de forma generosa.

Cubro todo, en este caso, con un caldo ligero que tenía en el frigo, la guindilla, el pimentón, la hojita de laurel, un poco de sal y a cocer a fuego lento unos 40 minutos.

De vez en cuando muevo la cazuela, en ningún momento remuevo el guiso con cuchara, de este modo las patatas no se rompen demasiado y asi van soltando su almidón, que unido a la salsasofrito han hecho un caldo gordo delicioso.

No quiero ni contaros lo que tendré que empezar a comer en cuanto terminen estas fiestas, pero sinceramente, que me quieten lo bailao.
Ver más: acibecheria
