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Tácita infidelidad


Hoy quiero abrirme a ustedes, quiero contarles un acto de infidelidad que consumé de manera flagrante el sábado pasado.

No se alarmen, les hablo de infidelidad, no de adulterio, y maneras de ser infiel sin ser un adúltero hay muchas. Les cuento la mía. El sábado pasado, cuando la tarde comenzaba a languidecer acudí al Corte Inglés a hacer las compras para sobrellevar el largo fin de semana (el lunes era festivo) que se avecinaba.

Sin proponérmelo quedé cautivado en la zona de vinos por el dorado amarillo del contenido de una botella tokaji y casi sin darme cuenta pero con la intensidad y sentimiento de quien acaricia el cabello de una persona que no es su pareja, la introduje en el carro de la compra. Acababa de comenzar a gestarse mi infidelidad, pero no me detendría ahí no, una vez dado el primer paso debería consumarlo de manera plena.



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