
La ensaladilla rusa, que curiosamente no es rusa sino que fue inventada por un francés, ya ostenta la categoría de plato internacional, con mucha variantes al respecto por su sencillez, rapidez y porque es un plato socorrido para cuando se juntan varias personas a comer .
Personalmente me encanta, bien hecha con un poquito de paciencia y con ingredientes naturales (en lugar de las socorridas bolsas congeladas) es un plato que merece la pena .
La receta de esta casa no diferirá mucho de la vuestra, os dejo aquí el enlace a la que publiqué en su día. Su unico secreto ingredientes naturales y mahonesa casera recién hecha.
Elaborando el menú de a semana pasada mi hija (ella lo decide sabiamente) eligió como plato de verduras una rica ensaladilla y me decía que había conocido una ensaladilla rusa en la que se mezclaban dos salsas: la clásica mahonesa y la vinagreta. Le respondí que justamente así la hacía su abuela Agustina , que era realmente deliciosa (como todo lo que hacía) y que la había olvidado por completo por lo que decidimos hacerla así y el resutado ahí lo tenéis.
La abuela Agustina la presentaba en la mesa con la vinagreta ya incorporada, abundante de cebolla finita (amén del resto de ingredientes) y en una salsera acompañaba una generosa mahonesa casera hecha con aceite de oliva y huevos del pueblo, para que la mezclase quien quisiera, cosa a lo que nos apuntábamos la mayoría de nosotros.
Este es nuestro sencillo homenaje culinario a una mujer excepcional , con la que aprendí hace bastantes años que el único secreto de la cocina era precisamente el cariño con el que cocinaba para los suyos.
Esa fue su gran herencia y nunca lo olvidé, nunca la olvidé.
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