Pesto

El pesto es una tradicional salsa que combina a la perfección el sabor del ajo con la albahaca. La receta tradicional es fácil de preparar y se puede usar con pasta, risotto, sandwiches, omeletes y muchas otras recetas. Aquí algunas variaciones para experimentar con hierbas y sabores. ¡A probar!

 

Imagen buendiente

1. Pesto de albahaca

100 gr de albahaca
50 gr de nueces ligeramente tostadas picadas
2 dientes de ajo
Sal y pimienta
200/250 ml de aceite de oliva
40 gr de parmesano rallado

Poner todos los ingredientes excepto el aceite de oliva y el queso en una procesadora y transformar en una especie de puré. Agregar la mitad del aceite y el parmesano y procesar de nuevo por algunos segundos. Agregar el resto del aceite si es que vamos a consumirlo en ese momento. Si queremos guardar el pesto para otra ocasión lo mejor es conservarlo espeso y diluirlo con aceite de oliva antes de consumirlo.

Exactamente la misma receta puede hacerse con perejil (reemplazando la albahaca). El sabor resultará un poco más picantón. El uso es similar.

2. Pesto de cilantro picante

Esta variación del pesto tiene sus orígenes en África del Norte y Medio Oriente. La receta es similar a la básica pero su sabor es completamente diferente. Especialmente creada para acompañar zapallo y calabaza, esta variación es deliciosa.

 

Imagen salt and pepper

100 gr de cilantro
40 gr de almendras
2 dientes de ajo
1 ají verde fresco o 2 pequeños secos
Sal
200/250 ml de aceite de oliva

Poner todos los ingredientes excepto el aceite en una procesadora y transformar en puré. Agregar la mitad del aceite y procesar de nuevo por unos segundos. Agregar el resto del aceite antes de usar el pesto en la cantidad que nos parezca necesaria.

3. Pesto de tomates secos

Esta variación de pesto es bastante espesa y más pesada, si bien tiene el elemento líquido del aceite de oliva, queda a vuestro gusto diluirla.

80 gr de tomates secos
2 dientes de ajo
Una pizca de pimienta de cayenne
Sal
El jugo de medio limón
200/250 ml de aceite de oliva

Cubrir los tomates con agua caliente por 20 minutos (justo hasta que estén cuberitos con el agua , no hay que poner demasiada). El líquido puede salvarse para hacer sopas o guisos más adelante. Poner todos los ingredientes menos el aceite de oliva en la procesadora y preparar una pasta homogénea. Incorporar el aceite de oliva, procesar brevemente de nuevo. Quedará un puré espeso que puede diluirse antes de usar con más aceite de oliva.

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