Hoy hemos ido a comer a un restaurante donde uno de los platos más ricos que sirven es una parrillada de verduras. Uno de los amigos con los que ibamos nos dijo de pedir otro plato porque a él las verduras como que no le gustan mucho. Y precisamente hoy he llegado a casa y he encontrado una noticia sobre los motivos de porque nos gustan más lo dulce que las verduras.
La razón de esto se encuentra en la propia evolución de los seres humanos. Primero los primates arbóreos se pasaban el día comiendo frutos maduros (los más dulces). Pequeñas cantidades todo el día, ya que tenían poco aporte calórico.
Después, la selva de los árboles desapareció y los primates se vieron obligados a pasar hambre ya que su dieta se basaba en raíces muy poco calóricas. Los dientes les empezaron a cambiar.
Ver completo: Directoalpaladar

