- Le das las gracias a Cristina (aka Garbancita), ¿vale? – inquirieron mis amigos y amigas tras despedirnos de las amabilísimas camareras del Txarrantxena, con la sensación de haber disfrutado de una comida y una sobremesa sobresaliente.
Y sí, le tengo que dar las gracias por varias razones:
La primera de ellas porque finalmente Garbancita nos aconsejó ante el finde navarro que íbamos a realizar. Y nos dirigió a un remanso de tranquilidad coqueto y sencillo, ubicado muy cerca de Pamplona, concretamente en la localidad de Sorauren.
También he de agradecérselo por ese Crujiente de Txistorra con Miel a la Mostaza que, cortesía de la casa, probamos todos antes de empezar con lo que habíamos elegido.
Gracias por esos Raviolis de Txangurro con Salsa de Setas, increíblemente finos y delicados, que encandilaron a los siete comensales.

Mi más sincero agradecimiento por esa Ensalada Templada de Hongos con Foie y Jamón Ibérico…

… por ese Taco de Solomillo al Punto…

… por ese Magret de Pato…

… por ese Rodaballo con Arroz Negro de Chipirones y por esos tremendos postres: esos Hojaldres de Arroz con Leche y Helado de Canela y ese Pastel de Chocolate caliente Negro con Helado de Chocolate Blanco.

También hemos de reconocer el vino que, “aunque fuera navarro”, tal y como dijo el compañero riojano, estaba muy bueno.
Y, sobre todo, el trato, la amabilidad ya citada del personal del Txarrantxena y el encanto de este pequeño restaurante.
Con todo, Muchas Gracias Garbancita, Eskerrik Asko Cristina. Eso sí, no sabes lo que se te viene encima. Cada vez que queramos consejo sobre establecimientos especiales de tu maravillosa tierra navarra, acudiremos a ti pidiendo sopitas.
Fotografías de Africa Aznar.
